
Esto significa que la tormenta propagara vientos destructivos de hasta a 160 kilómetros más allá de la costa, adentrándose considerablemente en los estados de Alabama y Georgia, lo que podría provocar cortes de electricidad generalizados.
Ante este panorama se han emitido órdenes de evacuación obligatoria para varios condados a lo largo de la costa del golfo, tanto en Alabama como en Florida. Además, se reportan aeropuertos cerrados y clases suspendidas.