
Un informe de Naciones Unidas advierte que el crimen organizado utiliza herramientas tecnológicas como la inteligencia artificial generativa, las plataformas digitales y el cibercrimen como servicio para ampliar su alcance y operar a distancia.
Una voz falsa, un video manipulado o un mensaje generado con IA pueden ser suficientes para convertir a una persona en víctima de una estafa.
El impacto económico es millonario: una encuesta en 42 países reveló que en 2025 el 57% de los adultos había experimentado una estafa y el 23% había perdido dinero, con pérdidas globales estimadas en hasta 1 billón de dólares durante 2024.