
El verano más caluroso en Reino Unido está poniendo a prueba la red de transporte público, donde solo 500 de los 9,000 autobuses londinenses cuentan con aire acondicionado y las cabinas de los conductores alcanzan temperaturas de 45 grados.
Los conductores han reportado náuseas y golpes de calor, lo que ha derivado en convocatorias de huelga.
En el metro de Londres, solo el 40 % de los trenes tienen aire acondicionado; el sistema, construido sobre arcilla, acumula calor generado por 163 años de operación.
Instalar más aire acondicionado podría enfriar los vagones pero elevaría la temperatura en el resto de la red subterránea.