
Se trata de la segunda ola de calor para millones de europeos en menos de un mes y podría prolongarse hasta el fin de semana. Según expertos, el cambio climático provocado por la actividad humana hace más intensos los fenómenos meteorológicos extremos.
Sus consecuencias son múltiples: muertes por calor y por ahogamiento, mayor vigilancia en hospitales y residencias de ancianos, trenes, clases y eventos al aire libre suspendidos.