
La empresa china Z.AI, antes conocida como Zhipu AI, presentó GLM-5.2, un modelo de inteligencia artificial de código abierto especializado en programación y tareas autónomas de largo alcance. El sistema maneja una ventana de contexto de un millón de tókenes y, según pruebas independientes como Frontierswe, quedó apenas un punto porcentual por debajo de Claude Opus 4.8, de la firma estadounidense Anthropic. Su precio, sin embargo, es hasta veinte veces más bajo que el de sus competidores occidentales.
Por su parte, la compañía japonesa Sakana AI lanzó Fugu, un sistema que no entrena un modelo propio, sino que coordina y combina respuestas de otras herramientas de inteligencia artificial como Gemini y GPT bajo una sola interfaz. Según la empresa, su versión más potente iguala el desempeño de los modelos de mayor jerarquía de Anthropic, aunque esas cifras provienen del propio fabrican.
En paralelo, las bolsas de Asia registraron caídas significativas este martes, encabezadas por el sector de semiconductores: el índice surcoreano Kospi fue el más afectado, mientras Tokio cerró con un descenso superior al tres por ciento. La corrección responde a una toma de ganancias tras meses de fuerte alza impulsada por la inteligencia artificial, además de dudas sobre la rentabilidad real de esas inversiones y el endeudamiento de grandes tecnológicas para financiar su expansión.
Mientras tanto, el presidente Donald Trump firmó dos órdenes ejecutivas para acelerar el desarrollo de la computación cuántica en Estados Unidos. La primera fija la meta de tener un equipo cuántico científicamente relevante para 2028; la segunda adelanta, de 2035 a 2031, el plazo para que las agencias federales migren a sistemas de criptografía resistentes a ataques cuánticos, con el objetivo de proteger redes gubernamentales e infraestructura crítica frente al avance de china en esta tecnología.