
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, sentenció que su régimen no permitirá procesos electorales que pongan en riesgo el control del oficialismo, al afirmar que «jamás jamás jamás» volverán a haber elecciones que permitan a la oposición llegar al gobierno, según declaró durante el aniversario 47 de la Revolución Sandinista.
Una reforma constitucional de 2025 amplió el mandato presidencial de cinco a seis años y otorgó poder absoluto a Ortega y su esposa Rosario Murillo, cuyo rango fue elevado a copresidenta.