
Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, al año 3.5 millones de personas pueden morir por la exposición al plomo, este es un metal toxico que puede causar daños graves a la salud, afectando diversos sistemas del organismo, pueden registrarse intoxicaciones agudas como crónicas.
No existe ningún nivel seguro de exposición al plomo que no tenga efectos nocivos, el riesgo es que la presencia de este metal en el sistema, no causa síntomas.
El plomo, no siempre está en lugares que parecen peligrosos, los podemos encontrar en el polvo de una casa, en el suelo, en el agua o en ciertos productos de uso cotidiano, sin que se pueda detectar a simple vista, debido a su fuerte impacto, se encuentra en menor medida en ciertos productos.
Este metal toxico, puede permanecer por años en una superficie o en el suelo, desplazándose hacia el agua, el polvo y cultivos, prologando el riesgo para las personas y el ecosistema. Este puede ingresar al cuerpo al respirar las partículas contaminadas o ingerirlas.
Identificar las fuentes, contener los residuos peligrosos, remedir las zonas afectadas, proteger a las comunidades y generar acciones de prevención, son algunas de las recomendaciones que brindan la OMS a los países, para prevenir impactos e intoxicaciones por plomo.