
El ministro de Transporte de España, Óscar Puente, anunció su dimisión tras el grave accidente ferroviario en Toledo que dejó 69 fallecidos y 200 heridos.
El anuncio se produjo al final de su comparecencia ante la diputación permanente, donde acudió a petición propia para dar explicaciones de la gestión de la tragedia.
Puente afirmó que un ministro de Transportes no puede continuar en su cargo con dos accidentes de esta gravedad en menos de un año.
La referencia alude también al siniestro ocurrido en enero en Córdoba, que dejó más de 40 muertos. El titular de Transporte calificó la renuncia como una cuestión de dignidad política, coherencia y empatía con las víctimas.
La oposición y los socios del gobierno habían pedido durante varias jornadas que diera un paso al costado. El anuncio sorprendió en una comparecencia que parecía destinada a presentar nuevas medidas del Ejecutivo.