
Los terremotos pueden llegar a generar diversas emociones y reacciones en las personas, miedo, ansiedad, estrés, angustia y pánico son las más comunes según los psicólogos, las cuales incluso llevan a las personas a paralizarse ante un sismo de gran magnitud.
Algunos salvadoreños que ya han pasado por terremotos como el del año 1986 o el del 2001, sostienen que, pese a que han sentido mucho temor, lo ideal siempre es guardar la calma y poder ayudar a las personas que entran en pánico tras los sismos.
Para algunas personas incluso existe el riesgo de afectación en la salud mental a largo plazo, por lo que se debe buscar ayuda psicológica de inmediato ante un acontecimiento como estos.
El Salvador es conocido como el Valle de las Hamacas, debido a su alta actividad sísmica y aunque los movimientos telúricos son frecuentes, muchas personas no dejan de sentir temor y revivir situaciones pasadas similares.