Miedo a sismos puede convertirse en estrés postraumático, advierten psicólogos

Seis semanas después de las réplicas, salvadoreños aún reaccionan con pánico ante cualquier ruido o movimiento.

Los terremotos desencadenan en la población salvadoreña reacciones emocionales como miedo, ansiedad, estrés, angustia y pánico, sensaciones que los psicólogos consideran normales cuando cumplen la función de salvaguardar la vida, pero que pueden evolucionar hacia trastornos más graves si persisten en el tiempo.

Especialistas advierten que cuando una persona continúa sintiendo temor intenso seis semanas después del último sismo o réplica, y experimenta palpitaciones o activación corporal ante estímulos como una cacerola que se cae, esos síntomas deben clasificarse como posibles indicadores de estrés postraumático que requieren atención profesional inmediata.

Testimonios de salvadoreños que vivieron los terremotos de 1986 y 2001 revelan que muchos optaron por dormir fuera de sus casas por el temor constante a las réplicas, mientras que otros recuerdan cómo el pánico se apoderaba de sus vecinos, lo que evidencia la necesidad de abordar la salud mental con la misma urgencia que la preparación física ante la alta actividad sísmica del país conocido como el Valle de las Hamacas.