
Merlín, un pato que se ha convertido en el amuleto de paz y alegría del Mundial 2026, cautiva a miles de aficionados con su inteligencia y carisma mientras pasea por las calles y plazas públicas, porque entiende indicaciones y posa para las cámaras con una naturalidad asombrosa.
El ave llegó a la vida de su dueño hace dos años como un regalo de una clienta, y desde entonces ha acompañado a la familia a vender agua embotellada en las calles, aunque su popularidad se disparó durante la Copa del Mundo.
La conexión entre Merlín y Christian, el hijo del dueño, es especial porque el pato responde a sus indicaciones y busca el contacto físico con abrazos que han conmovido a quienes lo conocen.
Los aficionados hacen fila solo para acariciar a Merlín, quien se ha convertido en un ícono de ternura en medio de la fiebre mundialista, y su historia ha sido compartida en redes sociales, donde se ha vuelto viral.