
Desacuerdos entre vecinos por estacionar vehículos en lugares no autorizados, conflictos comunitarios y charlas para prevenir la violencia intrafamiliar son algunas de las situaciones que atienden los cerca de 800 facilitadores judiciales que brindan sus servicios gratuitamente en todo el país.
María del Carmen Bonifacio es una de ellas. Como facilitadora judicial de Zaragoza, dedica parte de su tiempo a orientar y apoyar a los habitantes de su comunidad. Aunque realiza esta labor de forma altruista, asegura que está disponible las 24 horas del día para quienes necesitan su ayuda.
El servicio de facilitadores judiciales está presente en 94 juzgados del país. En El Salvador, surgió a partir de un acuerdo de cooperación entre la Corte Suprema de Justicia y la Organización de los Estados Americanos. Este modelo también se ha implementado en Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Paraguay.
Por su parte, habitantes de Zaragoza destacaron la importancia de contar con personas capacitadas que contribuyan a facilitar la resolución de conflictos en sus comunidades.
Para desempeñar esta labor, los facilitadores judiciales deben ser personas de confianza en sus comunidades y reunir una serie de cualidades que les permitan orientar a los habitantes y contribuir a la resolución de conflictos.
Los facilitadores judiciales coinciden en que esta labor requiere vocación y compromiso, ya que deben organizar su tiempo para cumplir con sus responsabilidades laborales y familiares, sin dejar de atender las necesidades de su comunidad.