
Perros y gatos pueden percibir vibraciones sísmicas minutos antes que los humanos a través de sus oídos, patas y bigotes, lo que genera alteraciones en su conducta como aullidos profundos, ladridos inexplicables, movimientos nerviosos o miradas fijas hacia techos y paredes, comportamientos que muchas veces son ignorados por los dueños pero que podrían advertir sobre un inminente temblor, según explicó un especialista en comportamiento animal.
Los felinos, que tienen una capacidad auditiva 4 o 5 veces más sensible que la de las personas, también detectan estas vibraciones, aunque por su naturaleza no logran transmitir una alerta tan clara como los perros, mientras que las aves reaccionan apartándose volando ante los movimientos telúricos.
El especialista recomendó que durante un sismo los dueños mantengan la calma para no transmitir ansiedad a sus mascotas, carguen al can para movilizarlo a una zona segura, ofrezcan agua y distraigan al animal del caos circundante.