
Los cuervos pueden reconocer rostros humanos y conservar esos recuerdos durante largos periodos, una capacidad que demuestra su notable inteligencia y memoria.
Investigaciones con cuervos americanos demostraron que estas aves pueden aprender a identificar a personas asociadas con experiencias negativas y recordar sus rostros durante al menos 2.7 años.
Otro estudio encontró que su cerebro activa distintas regiones cuando perciben rostros humanos previamente relacionados con experiencias amenazantes o positivas.
Los cuervos también destacan por sus habilidades para resolver problemas, utilizar herramientas y aprender mediante la observación de otros individuos.
Estas capacidades forman parte de las razones por las que los córvidos son considerados entre las aves con mayores habilidades cognitivas.