
Los espejos acumulan polvo, huellas dactilares y manchas con el uso diario, por lo que mantenerlos limpios no solo mejora la estética de los espacios, sino que también permite una mejor reflexión de luz, haciendo que las habitaciones luzcan más amplias y luminosas.
Para obtener un buen resultado, los especialistas recomiendan utilizar un paño de microfibra limpio y un producto especial para cristales o una solución de agua con un poco de vinagre, aplicando movimientos suaves y uniformes para evitar dejar manchas o residuos, y secar inmediatamente la superficie para conseguir un acabado brillante.
Es importante realizar esta limpieza de manera periódica, especialmente en los espejos de baño donde la humedad favorece la acumulación de manchas y residuos de jabón, y retirar el polvo con frecuencia en dormitorios o salas para conservarlos en buen estado.