
La devaluación de la rupia indonesia, que ha tocado mínimos históricos frente al dólar estadounidense, ha disparado los precios de los alimentos básicos en el archipiélago, afectando especialmente al tempeh, un fermentado indispensable en los hogares indonesios cuya producción artesanal depende casi por completo de la soja importada.
El gobierno intenta amortiguar el impacto con un subsidio de 2,000 rupias por kilogramo de soya importada, según informaron las autoridades, aunque los productores advierten que la medida no compensa el alza sostenida del insumo.
La escalada del conflicto en Oriente Medio ha desencadenado una fuga de capitales de los mercados indonesios, sumando presión externa a la debilidad interna de la divisa, explicaron analistas financieros consultados.