
Cultivar alimentos en los patios de sus viviendas es una práctica que forma parte del día a día de miles de familias salvadoreñas. Mario Sorto es uno de ellos. Junto a su familia recolecta la segunda cosecha de pipián del año, además de producir maíz, pepino y chile para contribuir a la alimentación de su hogar.
En el cantón La Noria, distrito de Jiquilisco, departamento de Usulután, mantiene sembrado aproximadamente un cuarto de manzana de pipián, donde pone en práctica los conocimientos adquiridos como ingeniero agrónomo.
De acuerdo con el censo agropecuario y de pesca realizado por el Banco Central de Reserva, el cultivo en patios tiene un papel importante en la seguridad alimentaria de los hogares salvadoreños. Los granos básicos ocupan la mayor superficie de producción para autoconsumo, como el maíz que registra 383 manzanas cultivadas y el frijol 129 manzanas.
Pero no solo se cultivan verduras y granos básicos, muchas familias también crían aves de corral para complementar su alimentación diaria. Ese es el caso de Luisa Rivera, quien cada mañana se levanta temprano para alimentar a sus gallinas.
Luisa asegura que criar gallinas en su terreno le permite ofrecer a su familia alimentos frescos y de calidad, con la confianza de conocer el proceso de crianza.
Además de las aves de corral, en el departamento de Usulután muchas familias también crían cerdos y ganado bovino. Estos animales les proporcionan carne para el consumo del hogar, así como leche y otros productos derivados.
Las cifras del censo agropecuario y de pesca reflejan que, más allá de una actividad productiva, el cultivo en patios y la crianza de animales continúan siendo una estrategia que fortalece la alimentación y la economía de miles de hogares salvadoreños.