
Un enorme incendio forestal declarado en Sainte-Marie-la-Mer, cerca de Perpiñán y de la frontera con España, forzó la evacuación de casi 3,000 personas entre turistas y residentes, la mitad de ellos provenientes de campamentos, mientras más de 200 bomberos apoyados por cuatro aviones cisterna trabajan para contener las llamas que se extendieron hacia Canet-en-Roussillon y su zona náutica, dejando un bombero con heridas leves.
El fuego, que en 9 de cada 10 casos es de origen humano, encontró condiciones propicias en las temperaturas extremas, vientos fuertes y vegetación reseca que atraviesa Francia tras una intensa ola de calor a finales de junio.
El gobierno francés enfrenta críticas por su falta de medidas contra el cambio climático y se someterá el lunes a una moción de censura impulsada por diputados ecologistas, aunque las temperaturas volverán a subir este fin de semana sin alcanzar niveles de alerta roja.