
La Iglesia Católica y la Evangélica rechazan el vudú por considerarlo contrario a la fe cristiana.
Los religiosos citan el libro del Deuteronomio, que prohíbe la idolatría, la superstición y la adivinación.
En la Sagrada Escritura se advierte que no se deben tener ídolos ni practicar la astrología, según los religiosos consultados.
Otra postura evangélica indica que la palabra de Dios prohíbe tener dioses ajenos y participar de las cosas infructuosas de la carne.
En 1994, el Papa Juan Pablo II abordó el tema con obispos haitianos y expresó su preocupación por la confusión religiosa.