
Las hormigas cortadoras de hojas tienen una estrategia de alimentación particular. Recolectan fragmentos vegetales y los transportan hasta sus nidos para cultivar hongos en jardines subterráneos.
A diferencia de lo que muchos creen, no consumen directamente las hojas que cortan. Utilizan ese material para alimentar al hongo, que constituye la base de su dieta.
Además, las obreras se encargan del mantenimiento de estos cultivos. Limpian los jardines de forma constante y los protegen de organismos que podrían dañarlos.
Esta relación entre hormigas y hongos es un claro ejemplo de simbiosis. Ambos organismos dependen mutuamente y mantienen una asociación estrecha que beneficia a las dos especies.