
Heidi Klum sorprendió en su fiesta de Halloween en Nueva York con un disfraz de mano cortada y sangrante que recrea su propia cabeza en la palma.
La modelo llegó al lugar dentro de un camión lleno de señales de alerta en tono rojo y actores con trajes protectores.
El atuendo incluyó dedos largos, anillos llamativos, una manicura roja y una muñeca repleta de sangre. Klum explicó en entrevistas previas que se trató de una recreación detallada de su propia mano, una idea que comenzó a gestarse hace un año, antes de la edición en la que se disfrazó de Medusa.
La producción requirió el trabajo de al menos 15 personas, entre diseñadores de efectos especiales y maquillaje premiados por los Emmy.