
Así fueron recuperadas las osamentas de un entierro prehispánico que data del año 850 antes de Cristo. Fueron encontradas en la trinchera 1 del pasaje 4 en Antiguo Cuscatlán, y podrían pertenecer a una comunidad más antigua que otros sitios arqueológicos del país.
En 1987, en ese mismo sector, los arqueólogos Paul Amaroli y Gregorio Bello-Suazo recuperaron los restos de otro entierro prehispánico. No se descarta que haya más osamentas en otras zonas de Antiguo Cuscatlán.
Incluso hay personas que recuerdan cómo fueron rescatados esos restos hace ya 39 años.
Este nuevo descubrimiento permite conocer un poco más sobre la vida y costumbres de nuestros antepasados, dicen académicos.
La osamenta fue encontrada boca abajo y con una vasija en forma de tortuga, elementos que podrían aportar información sobre la religión y aspectos personales del individuo.
Tampoco puede faltar la impresión de los habitantes, quienes dicen sentirse sorprendidos por el hallazgo.
De acuerdo con la historia, buena parte de Antiguo Cuscatlán se asentó sobre lo que se conoce como el señorío de Cuscatlán donde se asentaron varias culturas como la maya y pipil. Solo en 1992 el arqueólogo Paul Amarolli documentó 22 entierros humanos, más de 25 piezas de cerámica encontradas, restos de viviendas, edificios y templos vinculados a los pipiles.