FIFA planea vender el mundial

La FIFA quiere vender el mundial, pero la UEFA ya le declaró la guerra.

El organismo anunció un plan para crear una nueva empresa, llamada FIFA Forward Enterprise, que concentraría los derechos comerciales de sus torneos: televisión, patrocinios, boletería y licencias, tanto del mundial masculino como del femenino y el mundial de clubes. La cifra: una valoración inicial de 20,000 millones de dólares, según confirmó la propia FIFA.

La idea es vender participaciones minoritarias, sin control de gestión, para recaudar hasta 4,200 millones de dólares este año. El dinero iría a un nuevo programa de financiamiento para las 211 federaciones miembro.

Investigaciones periodísticas revelaron que el proyecto fue consultado con personas cercanas al gobierno de Donald Trump y según fuentes citadas entre los inversionistas interesados aparece Thrive Eternal, un fondo de Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense.

La reacción no se hizo esperar, la UEFA, junto a clubes y grupos de aficionados, rechazó de inmediato la propuesta y acusó a la FIFA de querer mercantilizar el patrimonio colectivo del fútbol. Aunque infantino podría tener suficiente respaldo en otras regiones para sacar el plan adelante sin ellos.

“La UEFA se toma este asunto muy en serio, también deberían hacerlo todas las federaciones nacionales de fútbol y todas las partes interesadas: ligas, clubes, jugadores, aficionados, gobiernos y cualquier persona a la que le importe el futuro de este deporte. El alma y la gobernanza del fútbol no son activos con los que comerciar, especialmente cuando existe una transparencia nula sobre quién obtiene beneficios económicos. Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No es propiedad de la FIFA para venderlo”.

No es la primera vez, en 2018, Infantino ya había intentado algo parecido: un acuerdo de 25,000 millones de dólares con el banco japonés Softbank. Se cayó por la misma razón: la oposición de la UEFA.

La FIFA insiste en que mantendrá el control exclusivo de la nueva empresa y la autoridad sobre el calendario y las decisiones deportivas, y asegura que todas las ganancias se reinvertirán en el fútbol mundial. Algunas citas a figuras del fútbol que describen el plan como una posible “bomba nuclear” para el deporte, por el riesgo de que el mundial termine ampliándose o jugándose con más frecuencia para satisfacer a los inversionistas.