
El fast fashion, o moda rápida, es un modelo de producción y consumo que se caracteriza por la creación rápida de prendas en grandes cantidades y a bajo costo, lo que permite a los clientes mantenerse al día con las tendencias sin gastar mucho dinero, pero genera graves consecuencias ambientales y sociales.
Para mantener bajos los costos, muchas empresas trasladan su producción a países con normativas laborales débiles, donde los trabajadores enfrentan largas jornadas, ambientes inseguros y salarios mínimos.
Además, el desperdicio textil es crítico: millones de prendas, hechas con fibras sintéticas como el poliéster, tardan siglos en descomponerse y terminan en vertederos o son incineradas.