
Pérdidas de cultivos de hasta un 80% han enfrentado familias de varias comunidades en el país según la asociación Pro-vida, esta situación han convertido en una de las consecuencias de las sequías. Por ello, desarrollan programas de gestión de riesgos y cambio climático, con los que busca reducir la vulnerabilidad, aseguran que este año han apoyado a cerca de 28,000 personas en 40 distritos, en la zona oriental y de Ahuachapán.
Además, impulsan huertos caseros que permitan a las familias producir parte de sus alimentos y fortalecer su seguridad alimentaria, incluso ante condiciones climáticas adversas.
Otra de las preocupaciones es la disponibilidad de agua, especialmente en periodos secos más prolongados. Por eso, la organización también trabaja en medidas para mejorar el acceso al recurso, entre ellas, sistemas de abastecimiento de agua segura.
Y es que El Salvador se mantiene en estado de emergencia nacional por la sequía meteorológica y agrícola, una medida que tendrá una vigencia de seis meses para hacer frente a los efectos del fenómeno de el niño.