
El especialista Edwin Valladares aborda en el marco del Día de los Difuntos la importancia de dejar el patrimonio ordenado. Sin testamento, la familia enfrenta un procedimiento de sucesión intestada que la ley regula.
Cuando una persona no deja testamento, la ley designa a los herederos mediante un listado de personas llamadas a la sucesión.
En ese proceso aparecen situaciones como hijos que no se conocían u otros conflictos que se suman a la dinámica familiar. Edwin señala que los conflictos son frecuentes, pues surgen disputas por quién cuidó más a los padres.
Familias antes unidas terminan separándose por temas de dinero que remueven emociones particulares. Hacer un testamento resulta diez veces menos costoso en términos económicos que una sucesión intestada.