
La luz azul emitida por teléfonos y televisores frena la secreción de melatonina, hormona del sueño, lo que dificulta conciliar el descanso nocturno.
Investigaciones recientes descubrieron que células en los ojos perciben los cambios de luz, y con la puesta del sol el cerebro comienza a secretar melatonina.
La especialista Roxana Carillo recomienda usar luces cálidas, como las amarillas, en lugar de luces blancas o fuertes durante la tarde y noche, y encender la menor cantidad posible de luces para favorecer la secreción natural de esta hormona. El mercado ha explotado con lámparas de luz roja o naranja que ayudan a producir melatonina de forma natural.
Cambiar el hábito de ver el celular a partir de las 8 de la noche y optar por leer un libro mejora la calidad del sueño. La melatonina, producida en la glándula pineal, requiere condiciones adecuadas para actuar y cumplir sus funciones.