
Tener un perro implica un gasto mensual significativo en cuidados básicos como alimentación, vacunación, desparasitación y baños, aunque esta cifra varía según la raza, el tamaño y las necesidades específicas de cada animal.
Los propietarios deben considerar que las vacunas y desparasitaciones representan una inversión recurrente, mientras que los baños tienen costos que dependen del lugar y el tamaño del canino.
Sin embargo, los gastos imprevistos por emergencias pueden elevar considerablemente el presupuesto, ya que las cirugías veterinarias por enfermedades o lesiones graves requieren desembolsos elevados, y el control de parásitos externos como pulgas y garrapatas también suma costos adicionales según el tipo de tratamiento.