
El yodo es un oligoelemento que el organismo no produce y que necesita obtener de la dieta para que la tiroides produzca las hormonas T3 y T4, encargadas de activar el metabolismo.
La Organización Mundial de la Salud lo clasifica desde 150 microgramos en personas adultas y mujeres no embarazadas, y entre 90 y 100 microgramos en los niños.
La tiroides produce las hormonas T3 y T4, y estas necesitan cuatro moléculas de yodo para poder funcionar.
Si hay un aumento de estas hormonas, se acelera el metabolismo, se consume rápido la energía y la grasa, y la gente adelgaza; a esto se le conoce como hipertiroidismo.
Cuando hay un déficit, el metabolismo se vuelve lento y aparecen la fatiga y la facilidad para engordar. Un exceso o déficit de yodo puede causar alteraciones en el neurodesarrollo de los niños y problemas cardiovasculares.