
El Salvador inició el camino para convertirse en un destino clave del turismo religioso en Centroamérica, un sector que a nivel mundial moviliza a más de 300 millones de viajeros al año y registra un crecimiento anual de entre el 8% y el 10% en la era pospandemia.
Durante el primer congreso de turismo religioso celebrado en el país, líderes religiosos entregaron un manifiesto con una hoja de ruta que se construirá junto a las autoridades para definir rutas especializadas, aprovechando sitios como la Cripta de San Óscar Arnulfo Romero y el Complejo Catedrático en el Centro Histórico de San Salvador.