
El “visto” ha dejado de ser solo una confirmación de que un mensaje fue recibido. Para muchas personas, no obtener una respuesta poco después de enviarlo puede generar incomodidad, frustración o la sensación de que no son importantes para quien lo recibió.
Psicológicamente, la acción de recibir un “visto” activa respuestas cerebrales ligadas a la incertidumbre, ansiedad o estrés, lo que no permite a las personas conocer la realidad detrás de esa acción.
La ausencia de una respuesta y la interpretación personal de lo sucedido pueden ocasionar una reacción emocional como tristeza, rabia, vergüenza o un impulso por actuar de la misma manera con la otra persona, afectando la relación.
¿Cómo gestionar el malestar ante el “visto”? Si se trata de una persona con algún vínculo cercano, los especialistas recomiendan trabajar en una comunicación sana, basada en explicar sin acusar, buscar claridad y reparar el diálogo.
La autoestima también está relacionada con fortalecer la comunicación con los demás, para evitar asumir escenarios que podrían afectar la relación y la salud mental de los involucrados.