
Lluvias más fuertes, inundaciones y sequías graves es lo que se puede esperar debido al fenómeno del niño y con ellos consecuencias preocupantes en temas de seguridad alimentaria. Sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura dice que aún se pueden tomar acciones para reducir los daños. Por ejemplo: entregar semillas resistentes, proteger el ganado y tener hacer reservas de agua.
América Central y el Caribe son las regiones donde las sequías podrían reducir las cosechas de pequeños agricultores, expertos mencionan que esto generaría disminución en los caudales de los ríos provocando estrés hídrico en la agricultura, desatando incluso plagas y enfermedades.
Para evitar que estas variaciones climáticas se conviertan en crisis humanitarias severas, diversas organizaciones implementan estrategias preventivas para disminuir los daños y solicitan monitorear el clima para anticipar las afectaciones en la agricultura, incluyendo la protección del ganado y todas las especies que son parte de ganadería.