
Estas fueron las palabras del papa león XIV, advirtiendo a los feligreses a no caer en la tentación de imaginar a Dios como una figura poderosa, que impone fuerza y dominio, e invitó a los fieles a adoptar un estilo de humildad.
El pontífice destacó que Dios prefiere la pequeñez, en ese sentido advirtió que con frecuencia los creyentes esperan algo espectacular, exhortó a los fieles a trasladar una lógica de humildad y amor a la vida personal y eclesial.
Palabras que fueron dirigidas durante el rezo del ángelus desde el umbral del palacio apostólico de Castel Gandolfo, un complejo conocido como la residencia de verano de los papas, y donde león XIV está transcurriendo sus semanas de descanso.