Aunque ambas suelen confundirse por las erupciones en la piel y la fiebre, el sarampión y la varicela son enfermedades distintas, con síntomas, niveles de contagio y complicaciones diferentes, advierten especialistas de salud.
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que se transmite por el aire al toser o estornudar, entre sus principales síntomas destacan fiebre alta, tos, secreción nasal, ojos irritados y manchas rojas que comienzan en el rostro y luego se extienden por el cuerpo, por su parte, la varicela también es causada por un virus, pero se caracteriza por la aparición de ampollas o ronchas con líquido que provocan intensa picazón. Generalmente inicia con fiebre y malestar general antes de que aparezcan las lesiones en la piel.
Además, el sarampión puede generar complicaciones más severas, como neumonía, infecciones cerebrales e incluso la muerte, especialmente en niños pequeños y personas no vacunadas, la varicela, aunque suele ser menos grave, también puede causar infecciones en la piel y complicaciones respiratorias.
Consultamos a la población si conoce sus diferencias y el plan de acción a tomarían en caso se enfrente a un cuadro clínico de este tipo.
Las autoridades de salud reiteran que la vacunación continúa siendo la principal herramienta de prevención, por lo que recomiendan a los padres mantener completo el esquema de inmunización de sus hijos.
Médicos también recomiendan evitar la automedicación, y consultar a un especialista ante síntomas como fiebre alta, dificultad para respirar o erupciones en la piel, para recibir un diagnóstico oportuno y evitar contagios.