
El presidente Donald Trump firmó un decreto este lunes que busca reducir el número de vacunas rutinarias para niños en Estados Unidos y permitir que algunas se reformulen y espacien, con el objetivo de maximizar la capacidad de los padres para elegir sobre la inmunización de sus hijos.
Los expertos en salud han expresado su preocupación, puesto que el enfoque de vacunación a la carta planteado en el decreto podría generar incertidumbre, miedo y confusión entre las familias, según advirtió el doctor Andrew Racine, presidente de la Academia Estadounidense de Pediatría.
Aunque el calendario de vacunación recomendado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) no sufrirá cambios inmediatos, las vacunas infantiles podrían ser trasladadas a una categoría de «toma de decisión clínica compartida», lo que significaría que los pacientes necesitarían la aprobación de su proveedor de atención médica antes de recibirlas.