
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, declaró que en el país no volverá a haber elecciones, durante un acto oficial por el aniversario 47 de la Revolución Sandinista, celebrado el 19 de julio en Managua, donde aseguró que impulsará medidas legales para impedir que la oposición participe en futuros procesos electorales.
El mandatario sostuvo que el sistema fue utilizado en el pasado para favorecer a sectores que, según él, buscaban desestabilizar el país con apoyo de Estados Unidos, y defendió su decisión como una forma de proteger la soberanía nacional y evitar el regreso de quienes calificó como «golpistas y vendepatrias».
La declaración llega en un contexto en el que Ortega y su esposa, Rosario Murillo, quien ocupa la copresidencia tras recientes reformas constitucionales, concentran un amplio control sobre las instituciones del Estado.
Organismos internacionales y defensores de derechos humanos han señalado que el gobierno ha encarcelado, expulsado e inhabilitado a líderes opositores en los últimos años.