
El vudú haitiano es una religión de raíces africanas que forma parte de la identidad cultural y espiritual de Haití. Sus practicantes creen en un ser supremo llamado Bondye, a quien celebran con ceremonias, cantos, danzas, tambores y ofrendas. Esta tradición suele asociarse con la brujería, las prácticas oscuras y los sacrificios humanos. En 1994, el papa Juan Pablo II abordó el tema con obispos haitianos y expresó su preocupación por la confusión religiosa. En El Salvador, tanto la iglesia católica como la evangélica tienen sus propias posturas sobre estas creencias.
Religiosos también señalan que este tipo de prácticas está vinculado con la cultura y las creencias de cada país, por lo que consideran importante comprender su contexto.
En 2003, Haití reconoció oficialmente el vudú como religión, otorgándole reconocimiento dentro del marco jurídico del país. En El Salvador, aunque no se practique el vudú, si existen rituales con el uso de velas montes, amuletos, aguas preparadas, imágenes entre otras cosas.