
El gobierno de Costa Rica anunció que el próximo 14 de octubre inaugurará el Centro de Alta Contención Contra el Crimen Organizado, CACCO, un complejo penitenciario con capacidad para 5,100 privados de libertad y cuyo diseño toma como referencia el modelo aplicado en El Salvador.
La presidenta costarricense, Laura Fernández, afirmó durante una inspección a las instalaciones que el nuevo centro forma parte de la estrategia de su gobierno para enfrentar al crimen organizado. La construcción, valorada en unos $35 millones, comenzó en enero y se ubica junto a la prisión de máxima seguridad la reforma, en la provincia de Alajuela.
El CACCO está inspirado en el centro de confinamiento del terrorismo, CECOT, de El Salvador, una de las principales instalaciones de la política penitenciaria implementada durante la administración de Nayib Bukele. Fernández ha señalado al mandatario salvadoreño como un referente en materia de seguridad.
La construcción del complejo se produce mientras Costa Rica enfrenta niveles elevados de violencia homicida. Según las autoridades, cerca del 70% de los homicidios estarían relacionados con el narcotráfico.
La iniciativa forma parte de una serie de medidas impulsadas por los últimos gobiernos costarricenses para endurecer las condiciones penitenciarias, entre ellas restricciones a las visitas conyugales, controles sobre los artículos que ingresan los familiares y el retiro de conexiones eléctricas y comercios dentro de las cárceles.