
Los corales son animales marinos y no plantas, aunque muchas personas los confundan con rocas. Pertenecen al grupo de los sedentarios y están formados por pequeños organismos llamados pólipos.
Estos poseen tentáculos para capturar diminutas partículas de alimento y plancton del agua. Muchas especies producen esqueletos de carbonato de calcio que se acumulan con el tiempo.
Esa acumulación forma enormes arrecifes que pueden tardar miles de años en desarrollarse. Estas estructuras albergan una extraordinaria diversidad de vida marina.
Los arrecifes proporcionan refugio y alimento a numerosos peces, crustáceos y otras especies. También protegen algunas costas del impacto de las olas.
Sin embargo, estos ecosistemas son vulnerables al calentamiento de los océanos, la contaminación y la acidificación del agua.
Aunque parecen piedras de colores, los corales son animales esenciales para el equilibrio de los océanos.