
El estado de enamoramiento genera una activación particular del cerebro, que incrementa la liberación de dopamina y produce una sensación de euforia y motivación constante en quien lo experimenta.
Este fenómeno, que va más allá de una simple reacción emocional, explica comportamientos como pensar obsesivamente en la otra persona y sentir mariposas en el estómago.
Sustancias relacionadas con el apego y la conexión afectiva también se liberan, haciendo que la persona busque atención y responda intensamente a estímulos como un mensaje, una mirada o una canción.