
La calle Rubén Darío, en el centro de San Salvador, sigue despertando temor en muchas personas que, décadas después, aún recuerdan la tragedia que marcó sus vidas.
El 10 de octubre de 1986, el edificio Rubén Darío colapsó por completo durante el terremoto, dejando a más de 500 personas soterradas. En el inmueble funcionaban diversos negocios, que aquel fatídico día quedaron reducidos a escombros, en medio de una de las escenas más devastadoras de aquella jornada.
Pero quienes también tienen una historia bajo los escombros son rescatistas que unieron sus capacidades para atender la mayor cantidad de personas que necesitaban ayuda. Sin palas, con sus propias manos cavaron agujeros para abrir el paso entre el concreto y el hierro retorcido para intentar rescatar vidas.
Aunque ahora en el lugar hay nuevos comercios, ya no se construyó un edificio de gran tamaño, pero en este lugar todos los años diferentes instituciones humanitarias se acercan a rendir honor a la población y socorristas que fallecieron en este lugar.