
Mantener contraseñas seguras es una de las formas más efectivas de proteger la privacidad en el entorno digital, puesto que gran parte de la información personal está almacenada en cuentas de redes sociales, correo electrónico, aplicaciones bancarias y plataformas de trabajo o estudio.
Los especialistas recomiendan crear contraseñas diferentes para cada servicio, utilizando combinaciones de letras mayúsculas, minúsculas, números y símbolos, y evitando el uso de fechas de nacimiento, nombres o secuencias numéricas que son fáciles de adivinar para los ciberdelincuentes.
La verificación en dos pasos añade una capa extra de seguridad, ya que solicita un código adicional al iniciar sesión desde un dispositivo nuevo, lo que ayuda a proteger las cuentas incluso si alguien descubre la contraseña.
Cambiar las contraseñas periódicamente es otro buen hábito, especialmente si se recibe una alerta de seguridad o se sospecha que la cuenta pudo haber sido comprometida, y se recomienda evitar compartir las claves con otras personas.