
Los ciberdelincuentes comercializan datos robados de tarjetas de crédito y débito en mercados clandestinos mediante una práctica conocida como carding. El fraude utiliza información bancaria sustraída para realizar compras sin autorización del titular, desde pequeñas transacciones hasta miles de dólares.
Edwin Umaña, asesor en ciberseguridad de ESET El Salvador, afirmó que las cinco formas más comunes de robo de datos son el phishing, el malware, el skimming digital, las filtraciones de empresas y el acceso a redes wifi públicas.
Señaló que el phishing por correo electrónico con códigos QR registra un incremento del once por ciento respecto al año pasado. Las detecciones por ataques de filtración se han duplicado, según el especialista.