
Los datos satelitales revelan un desplazamiento crítico en la corteza terrestre, moviendo el terreno hasta 40 centímetros a lo largo de la falla de San Sebastián.
Esta deformación sin precedentes alteró por completo la topografía costera del país, demostrando que la fuerza del sismo no solo sacudió la superficie, sino que reconfiguró la geografía de la región.
Una huella profunda e imborrable en el planeta, visible incluso desde el espacio.