
Las burbujas de jabón muestran colores similares a los del arcoíris gracias a la interacción de la luz con la delgada película de agua y jabón. Este fenómeno se conoce como interferencia de la luz.
Cuando la luz ilumina una burbuja, una parte se refleja en la superficie exterior y otra en la interior.
Esas ondas luminosas se combinan y, según el grosor de la película, algunos colores se intensifican y otros desaparecen.
Por eso las burbujas muestran tonos rosados, azules, verdes, amarillos y violetas. La evaporación del agua modifica el grosor y los colores cambian hasta que la burbuja explota.