
Al menos 5 personas murieron en incidentes relacionados con fuertes ráfagas de viento que alcanzaron los 100 kilómetros por hora en Río de Janeiro y hasta 124 kilómetros por hora en el estado de São Paulo, provocando el colapso de muros, la caída de árboles, cortes eléctricos y la paralización del transporte público, según informaron las autoridades brasileñas.
En Río, dos personas fallecieron tras el derrumbe de un muro en el turístico barrio de Santa Teresa, un pescador desapareció en Tarituba y miles de pasajeros quedaron varados por la suspensión de las tres líneas del metro.
En São Paulo, dos hombres murieron aplastados por árboles y un pescador falleció en un naufragio. Las operaciones aeroportuarias también fueron afectadas.