
Billie Holiday, una de las voces más influyentes del jazz y símbolo de lucha contra el racismo, falleció el 17 de julio de 1959 en Nueva York a los 44 años, dejando un legado que trascendió la música y se convirtió en un referente de los derechos civiles en Estados Unidos.
Nacida en Filadelfia en 1915 y criada en Baltimore, la cantante, conocida como Lady Day, transformó el jazz con su estilo único, basado no en la potencia vocal sino en la profundidad emocional con la que interpretaba cada canción.
Su carrera alcanzó un momento clave en 1939 con «Strange Fruit», una canción que denunciaba los linchamientos de personas afroamericanas en el sur del país, convirtiéndose en una de las protestas artísticas más impactantes del siglo XX.
A pesar de la fama internacional, Holiday enfrentó discriminación, problemas de salud y adicciones, pero su legado sigue vivo como una de las voces más importantes de todos los tiempos.