
La Fiscalía General de la República detalló ante el tribunal que los líderes de la MS-13 ordenaron el asesinato de múltiples salvadoreños, incluyendo policías y militares, mediante un mecanismo criminal denominado «válvulas abiertas».
Esta modalidad consistía en la emisión de órdenes masivas de ejecuciones para ejercer presión sobre el sistema penitenciario y mantener el control territorial, entre 2012 y 2022.
Durante la audiencia única contra 485 cabecillas, los fiscales expusieron que la organización contaba con una estructura jerárquica donde los 22 ranfleros históricos controlaban las operaciones desde las calles y centros penales.