
Alquilar una vivienda en plataformas digitales bajo la modalidad de corta estancia es una actividad que puede realizarse en el país, sin embargo, no existe una regulación específica que establezca cómo debe desarrollarse, con el crecimiento del turismo, aplicaciones como Airbnb han cobrado mayor relevancia, porque muchos visitantes eligen este tipo de alojamiento durante su estadía en El Salvador. No obstante, la mayoría de estos inmuebles se encuentra en zonas residenciales, donde son frecuentes las quejas de los vecinos por exceso de ruido o por fiestas realizadas durante la noche.
Expertos jurídicos advierten que quienes ofrecen este servicio deben cumplir las ordenanzas municipales.
En algunas residenciales, incluso, esta actividad puede llegar a prohibirse si la mayoría de los habitantes aprueba modificaciones a los reglamentos internos. Cuando no exista esa prohibición, los propietarios deberán respetar las normas de convivencia vigentes e informarlas a sus huéspedes.
Ante conflictos entre vecinos derivados del alquiler de viviendas por cortos períodos a través de plataformas digitales, abogados recomiendan el diálogo como primera alternativa. Si no se alcanza un acuerdo, sugieren acudir a las autoridades responsables de hacer cumplir las ordenanzas de convivencia, función que, en la mayoría de los casos, corresponde a las alcaldías.