
Tres de cada diez hogares agricultores encuestados en el corredor seco centroamericano presentan señales de deterioro en la alimentación de niñas y niños, una situación que también mantiene en alerta a las comunidades rurales de El Salvador.
En el país, el corredor seco comprende zonas de la franja costera y departamentos del oriente, donde muchas familias dependen de la agricultura para alimentarse y generar ingresos. Entre los municipios considerados en programas de apoyo a la agricultura familiar figuran Carolina, Ciudad Barrios, Sesori y San Antonio del Mosco en San Miguel.
Según un diagnóstico de World Vision, el 60.9% de los hogares encuestados en El Salvador, Guatemala y Honduras tiene reservas insuficientes de alimentos, mientras que el 85.2% reportó afectaciones por lluvias tardías o irregulares.
Al comparar los tres países, Honduras presenta una de las situaciones más preocupantes en la alimentación infantil: el 56.2% de los hogares encuestados reportó señales de deterioro en la dieta de niñas y niños, frente al 32.1% registrado en el conjunto de los tres países.
A las alteraciones climáticas se suma el encarecimiento de los insumos agrícolas. A escala regional, el 91% de las familias consultadas reportó dificultades para conseguir fertilizantes o pagar su costo, mientras que el 66.9% redujo o dejó de utilizar al menos uno de los insumos necesarios para sus cultivos.
El diagnóstico advierte que esta combinación de lluvias irregulares y mayores costos de producción puede agravar la inseguridad alimentaria. Para las familias agricultoras salvadoreñas, fortalecer la producción y la capacidad de adaptación al clima es fundamental para proteger sus cosechas y garantizar la alimentación de sus hogares.